domingo, 22 de febrero de 2009

Croquis del alma



Estaba caminando por la calle, solo, sin dinero, despechado por un amor que se antojaba imposible, a lo lejos, sonaba un piano, triste, pero interesante. Tras unos pasos empezó a llover, y mira que se me moja la cajetilla de cigarrillos.

Me pegué a una pared, a esperar que cesara el mal tiempo. No había nadie en la calle, sólo se escuchaban los gatos quejándose. Decidí pues ya que no podía beber alcohol, ahogar mis penas con agua contaminada de efecto invernadero.

Llegaba a casa y subía las escaleras, goteando agua como un colador barato de pasta. Entro a mi casa y todo está a oscuras. Reviso la nevera por costumbre, la verdad es que no tengo hambre. Dicen que cada fin es un comienzo, yo pienso que es algo cíclico. Me encuentro mi caballete y con calma deshago lo hecho.

Tuve un amor bonito y sincero que se transmutó en rencor, odio, y ahora todo ha quedado en blanco, en el lienzo preparado, y el papel solitario, que esperan los primeros esbozos para renacer una vez más.

Me llamo Ricardo, y bienvenidos a mi blog.

Obra: Collage "Los sueños nunca se equivocan". 2009, de mi autoría.

3 comentarios:

maria dijo...

m gusto esto q escribiste d verdad q si... y como la frase d la pelicula pequeñas grandes amigas: "Toda historia tiene un final,pero en la vida cada final es un nuevo comienzo"...

Ophir Alviárez dijo...

Hola Ricardo, un saludo y gracias por la constancia.

OA

Ricardo dijo...

María, así es, gracias por tus comentarios...

Ophir, se aprende cada día a la vez... que bueno que estés por acá

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