domingo, 1 de marzo de 2009

Hojas de Febrero


Fue el día que le dijo "No quiero verte nunca más, por favor no llames o escribas" el mismo que por primera vez en años iba a una entrevista de trabajo, así, con un nudo en el estómago, decidió continuar su vida. Luego de responder las típicas preguntas sobre si le gustaría un horario nocturno y saber si le gusta trabajar bajo presión, regresó a casa, sorteando el sol abrasador y la tarde que ya empezaba a dejar de serlo.

Ya nada o casi nada le molestaba en la cabeza.

La habitación estaba algo desordenada, sucia, pero era su sitio. Ya sólo quedaba una deuda por pagar, una tontera, mientras se sacaba los zapatos y se quedaba descalzo. De su morral sacó una cerveza, y prendió un cigarrillo, mientras pensaba con calma lo que había pasado en la semana. Su novia le había dejado, se fue, o quizás nunca estuvo allí. Es probable que esté en otros brazos, alguien más joven que sí supo aprovechar el tiempo y maneja un carro último modelo y la llevará a pasear a sitios de moda y caros.

Él apenas tenía Bs. F. 20 en el bolsillo, pero estaba tranquilo.

Lloró, ya llevaba un mes en eso, lloraba al esperar, al saber lo que se avecinaba. Lo hizo cuando sintió que ya no había lo mismo, que la relación resultaba incómoda. Que ya sólo era tratar de pasar el día en paz, sorteando los problemas, que casi no se hablaban. Lloró al ella no querer verlo, ni salir con él. Las noches sin dormir, y la abstinencia de alcohol y tabaco que estuvo observando mientras limpiaba su organismo de vicios, le habían dejado un humor de perros.

En vez de tomárselo salomónicamente, presionó, gritó, suplicó. En vez de aceptar lo inevitable, se aferró más en la mentira, en la ilusión, en la esperanza. Su corazón terminaba de romperse en miles de pedazos y quería gritar, pero no podía. Ya su voz se quedaba en silencio. Su yo virtual quedaba bloqueado, y decidió irse a donde nadie lo viera.

Con su último dinero que le quedaba, compró algunas cervezas, un paquete de cigarrillos y un bloc de notas donde anotaba sus ideas, lo que se le ocurría. revisaba enfermizamente el celular, pero sólo estaba la pantalla vacía, estática, silencio. Se resignó a no verla. La extrañaba, su complicidad, sus mensajes, su fuerza, su sexo. Pero el abandono trae conformidad, y el rencor inicial da lugar a una resignación, el tiempo cura la soledad, o la hace más permeable.

Quería escribirle, algo bonito, que la reconfortara, pero ese día decidió borrar su blog, lleno de poemas y relatos. Recordaba partes del último mensaje que le escribió:

"Un poema quería escribirte, algo breve, algo que te hiciera reír, sólo veo tu sonrisa en el monitor, sudo, me desespero porque las palabras no salen, y trato de leer qué me dicen tus ojos, tu mirada que me atrapa, que me hace soñar, tu pelo que me hace recordar la seda, como un cuadro de Modigliani, o mejor aún, uno de Klimt. Te amo, te adoro, te sueño, no sabes cuánto, cambiaría un día de mi vida por un beso tuyo, un mes por tenerte en mis brazos un segundo, un año por una noche, y una vida por pasar el resto de mi vida sintiendo tu amor".

"A veces hay buenos días, a veces malos, pero no siempre está en nuestra contra. La vida es como una paleta de pintor, cada día se mezclan diferentes colores y a veces salen colores claros y alegres, otras veces opacos y grises".

Sintió que toda esta semana el Gran Pintor, utilizó los colores más oscuros, para ellos dos, pero que la claridad y la luz serán más brillantes, en ese fondo negro, eventualmente.

Obra: S/T. Pasteles al óleo sobre papel periódico. 2009 RH.

2 comentarios:

Gradriana dijo...

http://gelatinarojazul.wordpress.com/
Por esta entrada te invito a mi blog de sueños, más que por esta entrada fue por haber mencionado a mi amado Klimt en ella, jaja. Suerte.

Gradriana

Ricardo dijo...

Gracias, ya te puse en mis vínculos, un abrazo

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